martes, 25 de agosto de 2009

EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA Y LA PAZ

Inmaculada Aznar, Mª Pilar Cáceres y Francisco J. Hinojo.
Universidad de Granada.

Los autores de este artículo publicado en la Revista Iberoamericana de Educación parten de la afirmación de que la violencia en las escuelas es un problema real. Las causas de este fenómeno están en la propia sociedad y en el estilo de vida de hoy día. Los niños desarrollan procesos de violencia de los más fuertes a los más débiles, reproduciendo en su hábitat social la violencia y el abuso de poder del que participan en el complejo mundo adulto.
Se hace necesario y urgente promover desde el ámbito educativo, una socialización competente y prosocial de sus gentes, en tanto que el niño en su proceso de desarrollo resulte estimulado para mantener patrones conductuales de tipo asertivo y logre aprender nuevos modos de expresión de respuesta y relación fomentando valores como respeto, tolerancia, igualdad, etc. sobre los que construir una convivencia y cultura de conceptos básicos: la Paz positiva y la perspectiva creativa del conflicto.
El desarrollo de una Educación para la Paz conlleva, como uno de los objetivos básicos, aprender a convivir. Este supone una relación social que va más allá de la mera “coexistencia” entre las personas, puesto que implica la realización práctica de ciertos comportamientos en cuanto a respeto mutuo, a cooperación voluntaria y a compartir responsabilidades.
Hacer de la escuela el espacio educativo en el que la violencia puede ser prevenida conlleva aplicar principios como:
1. Adaptar la educación a los actuales cambios producidos por las TIC para protejer a los niños y adolescentes de ser utilizados en ella por la “tecnologización de la información” que genera un proceso madurativo acelerado.
2. Superar el currículo oculto, explicitando las normas desde papeles democráticos consensuados y reconocidos por todos.
3. Luchar contra la exclusión desde la escuela, distribuyendo el protagonismo y desarrollando el sentido del propio proyecto educativo.
4. Prevenir la violencia reactiva y la violencia instrumental desarrollando contextos normalizados de resolución de conflictos como: crear un clima de vida agradable; cauces y procedimientos alternativos en todos los individuos; enseñar a condenar la violencia.
5. Superar las representaciones contrarias a los valores democráticos: el sexismo, el racismo, la xenofobia a través del respeto de los Derechos Humanos.
6. Colaboración entre escuelas, familia y resto de la sociedad.
Puedes leer el artículo completo pinchando aquí

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