El desarrollo de la Competencia Social es una de las vías apropiadas para prevenir conflictos, resolverlos y poner al educando en disposición de obrar rectamente.
Es necesario favorecer de manera equilibrada y entreverada los aspectos cognitivos y emocionales en el educando que se traduzcan en una mayor responsabilidad y en un compromiso firme con la convivencia.
Las acciones educativas no deben realizarse de forma esporádica, se recomienda mejorar la competencia social desde la escuela de manera continua e integral, sin esperar a que los problemas hagan su aparición.
El autor nos propone cinco pilares desde los que trabajar la competencia social en el aula y en el centro:
La Empatía: es la capacidad para ponerse en el lugar del otro.
La Asertividad: una persona es asertiva si está segura de sí misma, se expresa con claridad, se comporta autoafirmativamente y evita ser ignorado por los demás.
La Autoestima: supone desde el conocimiento de las capacidades y flaquezas que se poseen, una aceptación positiva, realista y equilibrada de uno mismo como requisito para vencer los escollos, enriquecerse personalmente y respetar y experimentar sentimientos favorables hacia los demás.
Comunicación. Diferenciando varios niveles: habilidades básicas no verbales, competencia en conversaciones, habilidades lingüísticas y de persuasión.
Desarrollo Moral. El interés por la educación moral resurge por el anquilosamiento o retroceso del comportamiento humano en el ámbito cívico y social. Aunque se ha avanzado en el plano tecnológico, el debilitamiento de la convivencia se observa en todos los ámbitos. Desarrollar en el educando capacidades, actitudes y valores que le permitan obrar rectamente de acuerdo a principios éticos ha de ser en nuestro tiempo un objetivo educativo principal.
Es necesario favorecer de manera equilibrada y entreverada los aspectos cognitivos y emocionales en el educando que se traduzcan en una mayor responsabilidad y en un compromiso firme con la convivencia.
Las acciones educativas no deben realizarse de forma esporádica, se recomienda mejorar la competencia social desde la escuela de manera continua e integral, sin esperar a que los problemas hagan su aparición.
El autor nos propone cinco pilares desde los que trabajar la competencia social en el aula y en el centro:
La Empatía: es la capacidad para ponerse en el lugar del otro.
La Asertividad: una persona es asertiva si está segura de sí misma, se expresa con claridad, se comporta autoafirmativamente y evita ser ignorado por los demás.
La Autoestima: supone desde el conocimiento de las capacidades y flaquezas que se poseen, una aceptación positiva, realista y equilibrada de uno mismo como requisito para vencer los escollos, enriquecerse personalmente y respetar y experimentar sentimientos favorables hacia los demás.
Comunicación. Diferenciando varios niveles: habilidades básicas no verbales, competencia en conversaciones, habilidades lingüísticas y de persuasión.
Desarrollo Moral. El interés por la educación moral resurge por el anquilosamiento o retroceso del comportamiento humano en el ámbito cívico y social. Aunque se ha avanzado en el plano tecnológico, el debilitamiento de la convivencia se observa en todos los ámbitos. Desarrollar en el educando capacidades, actitudes y valores que le permitan obrar rectamente de acuerdo a principios éticos ha de ser en nuestro tiempo un objetivo educativo principal.
(reesumen del artículo de V. Martínez Odero publicado en www.psicopedagogia.com )
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