domingo, 30 de agosto de 2009

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y ESCUELA


El propósito de este artículo es sensibilizar a los educadores sobre la importancia de la educación explícita de las emociones y de los beneficios personales y sociales que conlleva.
Hasta hace relativamente poco tiempo, a penas se hacía mención de los sentimientos y las emociones en la forma de cómo debían educar los profesores. La tendencia arraigada era la de manejar y, hasta cierto punto controlar, el comportamiento de los alumnos sin atender a las emociones subyacentes a tales conductas.
A partir del desarrollo de la teoría de la “Inteligencia Emocional” por Daniel Golemann, sabemos que debemos crear en nuestros adolescentes una forma inteligente de sentir, sin olvidar cultivar los sentimientos de padres y educadores y, tras ello, el comportamiento y las relaciones familiares y escolares irán tornándose más equilibradas.
La enseñanza de emociones inteligentes depende de la práctica, el entrenamiento y su perfeccionamiento y, no tanto, de la instrucción verbal. Ante una reacción emocional desadaptativa de poco sirve el sermón o la amenaza verbal. Técnicas como el modelado y el role-playing emocional se convierten en herramientas básicas de aprendizaje a través de las cuales los educadores, materializan su influencia educativa, marcan las relaciones socioafectivas y encauzan el desarrollo emocional de sus alumnos.
La escuela del S. XXI tiene la responsabilidad de educar las emociones de sus alumnos. La capacidad del profesor para captar, comprender y regular las emociones de sus alumnos es el mejor índice del equilibrio emocional de su clase.
Recojo el último párrafo del artículo: “En este momento de fuerte debate sobre los cambios educativos, sería una buena ocasión para reflexionar sobre la inclusión de las habilidades emocionales de forma explícita en el sistema escolar.Porque el profesor de este siglo tendrá que ser capaz de enseñar la aritmética del corazón y la gramática de las relaciones sociales. Si la escuela y la administración asumen este reto, dotando de la formación pertinente a los educadores, hará que la convivencia en este milenio sea más fácil para todos y que nuestro corazón no sufra más de lo necesario”.
(Resumen del artículo escrito por Fernández-Berrocal, Pablo; Extremera, Natalio:La inteligencia emocional como una habilidad… en Revista Americana de Educación (http://www.rieoei.org)

miércoles, 26 de agosto de 2009

En el siguiente vídeo el profesor D. Manuel Segura presenta su programa de Capacitación Social en la Escuela que ha desarrollado y que se está aplicando en numerosos centros educativos:

DESARROLLO DE LA COMPETENCIA SOCIAL EN LA ESCUELA

El desarrollo de la Competencia Social es una de las vías apropiadas para prevenir conflictos, resolverlos y poner al educando en disposición de obrar rectamente.
Es necesario favorecer de manera equilibrada y entreverada los aspectos cognitivos y emocionales en el educando que se traduzcan en una mayor responsabilidad y en un compromiso firme con la convivencia.
Las acciones educativas no deben realizarse de forma esporádica, se recomienda mejorar la competencia social desde la escuela de manera continua e integral, sin esperar a que los problemas hagan su aparición.
El autor nos propone cinco pilares desde los que trabajar la competencia social en el aula y en el centro:
La Empatía: es la capacidad para ponerse en el lugar del otro.
La Asertividad: una persona es asertiva si está segura de sí misma, se expresa con claridad, se comporta autoafirmativamente y evita ser ignorado por los demás.
La Autoestima: supone desde el conocimiento de las capacidades y flaquezas que se poseen, una aceptación positiva, realista y equilibrada de uno mismo como requisito para vencer los escollos, enriquecerse personalmente y respetar y experimentar sentimientos favorables hacia los demás.
Comunicación. Diferenciando varios niveles: habilidades básicas no verbales, competencia en conversaciones, habilidades lingüísticas y de persuasión.
Desarrollo Moral. El interés por la educación moral resurge por el anquilosamiento o retroceso del comportamiento humano en el ámbito cívico y social. Aunque se ha avanzado en el plano tecnológico, el debilitamiento de la convivencia se observa en todos los ámbitos. Desarrollar en el educando capacidades, actitudes y valores que le permitan obrar rectamente de acuerdo a principios éticos ha de ser en nuestro tiempo un objetivo educativo principal.
(reesumen del artículo de V. Martínez Odero publicado en www.psicopedagogia.com )

martes, 25 de agosto de 2009

EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA Y LA PAZ

Inmaculada Aznar, Mª Pilar Cáceres y Francisco J. Hinojo.
Universidad de Granada.

Los autores de este artículo publicado en la Revista Iberoamericana de Educación parten de la afirmación de que la violencia en las escuelas es un problema real. Las causas de este fenómeno están en la propia sociedad y en el estilo de vida de hoy día. Los niños desarrollan procesos de violencia de los más fuertes a los más débiles, reproduciendo en su hábitat social la violencia y el abuso de poder del que participan en el complejo mundo adulto.
Se hace necesario y urgente promover desde el ámbito educativo, una socialización competente y prosocial de sus gentes, en tanto que el niño en su proceso de desarrollo resulte estimulado para mantener patrones conductuales de tipo asertivo y logre aprender nuevos modos de expresión de respuesta y relación fomentando valores como respeto, tolerancia, igualdad, etc. sobre los que construir una convivencia y cultura de conceptos básicos: la Paz positiva y la perspectiva creativa del conflicto.
El desarrollo de una Educación para la Paz conlleva, como uno de los objetivos básicos, aprender a convivir. Este supone una relación social que va más allá de la mera “coexistencia” entre las personas, puesto que implica la realización práctica de ciertos comportamientos en cuanto a respeto mutuo, a cooperación voluntaria y a compartir responsabilidades.
Hacer de la escuela el espacio educativo en el que la violencia puede ser prevenida conlleva aplicar principios como:
1. Adaptar la educación a los actuales cambios producidos por las TIC para protejer a los niños y adolescentes de ser utilizados en ella por la “tecnologización de la información” que genera un proceso madurativo acelerado.
2. Superar el currículo oculto, explicitando las normas desde papeles democráticos consensuados y reconocidos por todos.
3. Luchar contra la exclusión desde la escuela, distribuyendo el protagonismo y desarrollando el sentido del propio proyecto educativo.
4. Prevenir la violencia reactiva y la violencia instrumental desarrollando contextos normalizados de resolución de conflictos como: crear un clima de vida agradable; cauces y procedimientos alternativos en todos los individuos; enseñar a condenar la violencia.
5. Superar las representaciones contrarias a los valores democráticos: el sexismo, el racismo, la xenofobia a través del respeto de los Derechos Humanos.
6. Colaboración entre escuelas, familia y resto de la sociedad.
Puedes leer el artículo completo pinchando aquí

lunes, 24 de agosto de 2009

COMPETENCIA SOCIAL Y CONFLICTOS

Existe una relación muy directa entre desarrollar la competencia social y ser capaz de afrontar y resolver pacíficamente los conflictos interpersonales. Es la competencia social la que da herramientas a la persona para resolver los conflictos, asumiendo que el conflicto es inherente al ser humano y a sus relaciones, pero que la manera de resolverlos es mejorable. De esta forma no se cae en la inhibición o pasividad (me callo la boca, paso, aguanto) ni en la agresividad (ofendo o agredo a la otra persona) como fórmula de afrontamiento del conflicto.
Estas herramientas se llaman en Psicología “Habilidades Sociales”, y son más concretamente actitudes y hábitos como la asertividad, escucha activa, saber decir “no”, la empatía, etc.
Existen en el mercado diversos programas de Competencia Social que trabajan la resolución de conflictos enseñando estrategias para abordarlos desde el diálogo, la empatía y la asertividad.

domingo, 23 de agosto de 2009

COMPETENCIA SOCIAL

La Competencia Social es un término muy trabajado en Psicología que, en los últimos tiempos, se ha introducido con fuerza en la Educación, ya que la competencia social está considerada actualmente una de las ocho competencias básicas que nuestros estudiantes deben desarrollar y alcanzar al terminar la enseñanza obligatoria.
Ser competente es ser capaz de gestionar nuestras relaciones. Es saber relacionarse de forma asertiva y eso no siempre es fácil. La competencia social supone una serie de capacidades y estrategias que se desarrollar a lo largo de la vida y gracias a las relaciones con los demás. Y para ello, hay que aprender a pensar antes de actuar, asumir valores como el respeto, el esfuerzo, la constancia, la responsabilidad, la honestidad, la justicia y la dignidad. También hay que conocer y saber autorregular nuestro mundo emocional, respetando el de los demás, para que todo ello, nos permita expresar nuestros sentimientos y emociones y ejercer nuestros derechos desde la asertividad.
No nacemos ni competentes ni incompetentes socialmente. Tampoco nacemos, asertivos, agresivos o inhibidos. Aprendemos a relacionarnos a lo largo de nuestra vida, y en la medida que ese aprendizaje es positivo, nos sentimos competentes en nuestras relaciones, con capacidad para afrontar esa conversación difícil, una entrevista de trabajo, de hablar con nuestra pareja en los momentos difíciles, o para tomar decisiones que den sentido a nuestra vida.

SENTIDO Y FINALIDAD DEL BLOG

El ser humano es esencialmente social. Desde que nace, necesita de las demás personas para desarrollarse y sobrevivir, y no sólo físicamente. En el contacto con los de su misma especie se conoce en sus límites y posibilidades, se identifica así mismo y a sus compañeros de viaje, contrasta, decide y hace.

Si no se expone a estos intercambios sociales no podemos decir que el ser del que hablamos sea un ser humano, persona. Nos lo dicen los filósofos, antropólogos y pedagogos de todos los tiempos. Lo sabemos por experiencia.

De ahí que el aprendizaje para la convivencia sea necesario, obligatorio y, me atrevo a decir, que el único que le va a servir para toda su vida... ¿Quién puede dudar entonces que el APRENDIZAJE PARA LA CONVIVENCIA sea necesario, obligatorio y urgente en las instituciones que la misma sociedad ha creado para preparar al joven para su vida adulta?

Y, sin embargo, si miramos a las escuelas, ¿ cuántos contenidos y actividades está relacionados con este objetivo? ¿Cuánto tiempo real se dedica a mejorar las habilidades sociales y emocionales? en la mayoría de las escuelas se quedan reducidas al programa de acción tutorial y algunas celebraciones puntuales a lo largo del año, pero cuesta que se pongan en práctica en el día a día, en las clases, en las decisiones, ... en la "vida de cada día" que conforma el clima educativo.

Sabemos que "de las aulas de hoy saldrán los líderes del mañana", y se nos llena la boca al decirlo. Si es así, es el momento de tomar en serio la forma de conocer y practicar la convivencia con nuestros alumnos. Pongámonos manos a la obra.